Y allí estaba Marta, en una cama ajena a la suya, dudando de su situación y si no sería mejor parar eso. No quería hacerle daño, no quería hacerle ilusiones falsas que después le tocaría destrozar. No quería jugar con alguien de la forma que lo hicieron con ella.
Marta, a pesar de parecer tener la autoestima por las nubes (que la tiene),
también tuvo una época donde todo era al contrario, donde le tocó aprender a base de pasarlo mal, de llorar por las noches, de estar sola. Eso le ha servido para aprender, para darse cuenta de lo que realmente vale la pena en esta vida, que lo mejor es ser feliz por uno mismo.
también tuvo una época donde todo era al contrario, donde le tocó aprender a base de pasarlo mal, de llorar por las noches, de estar sola. Eso le ha servido para aprender, para darse cuenta de lo que realmente vale la pena en esta vida, que lo mejor es ser feliz por uno mismo.
En esa época jugaron con ella, la hicieron sentir una persona demasiado importe para otro, cuando en realidad sólo le creó falsas y estúpidas ilusiones. Dicha persona, que decía quererla, en realidad no la quería, solamente mareó bastante a Marta hasta que abrió los ojos y se dio cuenta de que sólo la quería para pasar el rato. Marta fue víctima del dolor, de la rabia, de la soledad...
A partir de aquel momento en el que volvió a "despertar", no permitió que nadie jugara con ella, que nadie la tratara mal, que nadie la menospreciara.
Y allí estaba Marta, en una cama ajena a la suya, apartándose y desafiando al destino mirándolo a los ojos, se apartó la melena de delante de la cara y dijo:
-No, no voy a hacerte ilusiones. Lo siento si ya es tarde, si aún piensas que siento algo, pero la verdad es que no. No quiero hacerte más daño.
Y sin decir nada más, se calzó, cogió su móvil y se fue, sin volver a hablar con B en lo que quedaba de verano.
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