Estaba preparada, preparada para que le dijera toda la verdad, o al menos eso creía Marta. Nunca imaginó que que Brock le dijera que no era ella, sino otra la que lo hacia feliz le iba a hacer tanto daño. Intentó contener las lágrimas pero
a penas duró tres segundos. Uno, dos y tres, y empezaron a caer pequeñas gotas de agua, una tras otra, por sus mejillas. Estaba destrozada, helada. En cambio, Brock, nunca imaginó que le iba a hacer tanto daño a Marta. Estaba atónito, sin saber que hacer.
Se encontraban los dos uno frente al otro, mirándose fijamente, sus miradas se mantenían. Las lágrimas de Marta se camuflaban entre la lluvia que caía sobre su rostro. Aquella fue la noche más fría de su vida y, al mismo tiempo, la noche más vivida.
Estaba destrozada, acababan de arrancarle el corazón de cuajo. Ella lo dejó todo por él, y él lo dejó todo por otra.
Solamente deseaba que la abrazase, que le dijera que la quería. Que todo aquello era una simple mentira. Lo único que le apetecía en ese momento era que se acercara a ella, le sujetara la cara y con su voz grave le dijera:
-Siempre has sido tú. Siempre serás tú la única que me hace vivir, que me hace despertar de mi muerte, Marta.
a penas duró tres segundos. Uno, dos y tres, y empezaron a caer pequeñas gotas de agua, una tras otra, por sus mejillas. Estaba destrozada, helada. En cambio, Brock, nunca imaginó que le iba a hacer tanto daño a Marta. Estaba atónito, sin saber que hacer.
Se encontraban los dos uno frente al otro, mirándose fijamente, sus miradas se mantenían. Las lágrimas de Marta se camuflaban entre la lluvia que caía sobre su rostro. Aquella fue la noche más fría de su vida y, al mismo tiempo, la noche más vivida.
Estaba destrozada, acababan de arrancarle el corazón de cuajo. Ella lo dejó todo por él, y él lo dejó todo por otra.
Solamente deseaba que la abrazase, que le dijera que la quería. Que todo aquello era una simple mentira. Lo único que le apetecía en ese momento era que se acercara a ella, le sujetara la cara y con su voz grave le dijera:
-Siempre has sido tú. Siempre serás tú la única que me hace vivir, que me hace despertar de mi muerte, Marta.
Pero, simplemente le dijo adiós, arrancándole el corazón.
Me encantan tus relatos.
ResponderEliminarSon inventados o de experiencias propias?
Un beso.
Graciaas. Hay un poco de todo, pero gana la imaginación y algún que otro sentimiento oculto.
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